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Contar con un buen discurso es fundamental y todavía lo es más cuando se trata de emprender

Discursos que lo cambian todo

Cuando hablamos de discurso no nos referimos simplemente al lenguaje oral o escrito, consideramos este término al uso que hacemos del lenguaje en la realidad de contextos sociales. Contar con un buen discurso es fundamental y todavía lo es más cuando se trata de emprender, que es de lo que ocuparemos en este artículo. 

Si queremos que nuestro proyecto llame la atención y sea memorable, es importante trabajar muy bien lo que queremos contar sobre él, nuestro discurso, que si hablamos de emprendimiento pasaremos a llamar pitch

Porque, como no nos cansamos de repetir, emprender no es solo cosa de jóvenes. De hecho, la realidad es muy distinta: cada vez más séniors se lanzan a desarrollar nuevos negocios. No solo eso, sino que, además, se trata de un grupo de emprendedores muy característico que cuenta con altas probabilidades de éxito, pues, en la mayoría de los casos, atesoran dilatada experiencia y contactos en el mercado laboral. 

¿No debería esto animar a Gobiernos y administraciones a apostar más por este colectivo con iniciativas y campañas que les ayuden a dar el paso? Los investigadores piensan que sí,  nosotros también. 

Y esto que acabas de leer, podría ser un pitch. Es corto, conciso y trata de abrir una grieta de interrogantes que nos dejen con ganas de saber más. 

A veces, hablamos de conceptos como pitch, que nos suenan desconocidos y nos asustamos. Sin embargo, este término viene a definirnos algo tan sencillo como un discurso, que tiene una serie de características adscritas: es un discurso simple, rápido y contundente, a través del que exponer de manera atractiva una idea, lo que haces como profesional o los productos o servicios que ofrece tu negocio. Puede significar la diferencia entre tener un gran impacto o pasar desapercibido. 

¿Cómo construir un buen discurso? 

En La guía del emprendimiento sénior, del Centro de Investigación Ageingnomics, de Fundación MAPFRE, detallan las bases que ha de tener un buen discurso para captar la atención de un interlocutor. 

Si hablamos de pitch, lo habitual es que esté enfocado a clientes e inversores. Tiene que incorporar la información indispensable para que quieran saber más, toda aquella que sea relevante y despierte curiosidad, pero sin detallar todas las características de tu producto o servicio. Además, por supuesto, debe seguir una estructura completa y coherente

Y citando al profesor de Psicología Albert Mehrabian, padre de la regla del 7-38-55, descubrimos que en todo proceso comunicativo:

  • El 7% es el mensaje en sí.
  • El 38 % corresponde al tono de voz.
  • El 55 % es todo lo referente al lenguaje no verbal, nuestros gestos, nuestro cuerpo. 

Lo que nos vuelve a llevar al principio. No solo se trata del lenguaje, sino del uso que hacemos de él. Algunas técnicas como sonreír, gesticular de forma correcta y utilizar los silencios y el espacio que ocupamos pueden llegar a significar un gran impulso para nuestro discurso. 

Aunque el discurso no es una ciencia exacta y se puede hacer de muchas maneras… ¡El éxito está en practicar!