El retraso en el envejecimiento crea un círculo virtuoso en el que los beneficios de retrasar el envejecimiento se incrementan con el aumento de la calidad de vida de los seniors.

Vivir más genera riqueza

El drástico aumento de la esperanza de vida en nuestras sociedades en los últimos 150 años unido a los espectaculares avances de las terapias antienvejecimiento hacen que cada vez vivamos más y más sanos. Un hecho que, además de incidir directamente en la mejora en nuestra calidad de vida, tiene también importantes efectos económicos.

Pero el aumento de años de vida no lleva implícito que todos los años ganados se vivan con buena salud. La proporción de años de vida saludables ha permanecido constante por regla general, lo que conlleva un aumento también de los años con peor salud.

Ante esta situación surgen muchas incógnitas. ¿Es preferible hacer nuestras vidas más saludables o más longevas? ¿Cómo valorar económicamente los beneficios de tratar el envejecimiento en vez de erradicar enfermedades específicas?

En el artículo The economic value of targeting aging, publicado el pasado 3 de julio en la revista Nature, un grupo de investigadores británicos y estadounidenses ha valorado por primera vez cuanto puede suponer en términos monetarios el cambio demográfico.

Para hacerlo, han utilizado los VSL (valor estadístico de la vida, por sus siglas en ingles), un método que asigna un valor monetario a los beneficios derivados de la prolongación de la vida y la mejora de la salud.

Frente a la elección entre aumento de la esperanza de vida y salud, el estudio muestra que el escenario más valorado resultó ser aquel en el que la esperanza de vida y la salud aumentaran a la vez, tal y como ofrecen las terapias antienvejecimiento.

Para poder valorar el alcance económico de la aplicación de terapias antienvejecimiento, que actúe tanto sobre la esperanza de vida como sobre la salud, los investigadores trabajaron con los datos actualizados de la Oficina del Censo de EE.UU. Según sus cálculos, el valor de un aumento de un año en la esperanza de vida sería de 38 billones de dólares (unos 32 billones de euros). En 10 años supondría 366,8 billones (unos 310 billones de euros).

La principal conclusión de este estudio es que el retraso en el envejecimiento crea un círculo virtuoso en el que los beneficios de retrasar el envejecimiento se incrementan con el aumento de la calidad de vida de los seniors. Según las terapias antienvejecimiento vayan resultando más efectivas, los tratamientos específicos para enfermedades relacionadas con la vejez serán menos necesarios.

Antonio Guzmán Córdoba
Director de Promoción de la Salud de Fundación MAPFRE.

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