Intermentoring: cuando el talento sénior enriquece las capacidades del talento joven y vicerversa

Cuando el talento sénior enriquece al talento joven y vicerversa
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03.06.2023

El talento sénior se encuentra claramente desaprovechado en nuestro país. De los 2,98 millones de desempleados contabilizados en el tercer trimestre de 2022, y según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), 854.400 tenían más de 50 años. Una proporción que se repite de manera aproximada trimestre tras trimestre, año tras año, y que contrasta fuertemente con lo que ocurre en otros estados europeos como es el caso de Suecia o Alemania, donde el talento sénior conserva un protagonismo destacado dentro del tejido empresarial. ¿La razón? En cierta medida el estereotipo negativo que pesa sobre ellos en relación a las nuevas tecnologías. Un estereotipo que los datos desmienten totalmente.

Séniores: interesados en las tecnologías digitales

Por un lado, porque las personas séniores disponen de las capacidades neuropsicológicas necesarias para integrar nuevos conocimientos y adquirir nuevas competencias digitales. Y por otro lado, porque sí están interesados en estas tecnologías, tal como muestra nuestro informe III Barómetro del Consumidor Sénior 2022, que refleja cómo siete de cada diez séniores utilizan internet en su vida personal: para el acceso a la información periodística, para ver contenidos multimedia, para escuchar podcasts o para realizar operaciones bancarias. Además, ocho de cada diez séniores en España explotan los servicios digitales de telemedicina para cuidar de su salud. No están fuera del progreso.

Cuando el talento sénior enriquece el talento joven

Son muchas las maneras en las que los trabajadores séniores pueden enriquecer al resto de trabajadores de una compañía. En primer lugar, a través de un conocimiento técnico de la profesión y del sector acumulado a lo largo de décadas. En segundo lugar, mediante la transferencia y contagio de los valores positivos de la empresa. Y en tercer lugar, la transmisión de una visión que va más allá de lo técnico, de una habilidad y unas competencias intangibles que no pueden adquirirse leyendo un manual teórico o estudiando una carrera universitaria. Es precisamente ahí donde el mentoring resulta clave. Y como sociedad no podemos permitirnos desperdiciar todos esos beneficios productivos.

Cuando el talento joven enriquece el talento sénior

Que la generación silver tenga la motivación y la neurocapacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías no significa que, a diferencia de lo que ocurre en ocasiones con las generaciones más jóvenes, nazcan con ellas. En ese sentido, dice la especialista en gestión del talento sénior Cèlia Hil en la jornada Talento sénior, el eslabón de continuidad para la gestión circular del talento, organizada por elEconomista, “Está emergiendo un nuevo modelo en el que siempre deberíamos continuar formándonos”. Y en ello resulta clave el mentoring inverso en el que el talento joven facilita la formación continua tecnológica al talento sénior. Después de todo somos animales sociales. La sinergia es lo nuestro.

 

Competencia no, cooperación sí

La transformación demográfica española es una realidad: cada vez se producen menos nacimientos y la esperanza de vida es más larga, con lo cual no podemos confiar la ocupación de posiciones laborales exclusivamente a los jóvenes.

Debe haber equipos multiedad.

Como apuntaba la propia Hil, “los séniors pueden trasladar su visión a los recién llegados y los jóvenes pueden hacer mentoring inverso: sumar entre todos y aportar nuestras distintas habilidades y competencias y aprender”. En última instancia, estamos programados para cooperar en pos de cosas más grandes que nosotros. Objetivos de empresa que motiven a todos. Sin el talento sénior no podremos alcanzarlos. Ya no.