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En tan solo unas cuantas décadas, la esperanza de vida de la población europea ha aumentado en más de diez años.

Oportunidades y desafíos del envejecimiento poblacional

En tan solo unas cuantas décadas, la esperanza de vida de la población europea ha aumentado en más de diez años. Nunca antes en nuestra historia habíamos disfrutado de una longevidad tan prolongada, que ya supera los 80 años de edad, tanto en hombres como en mujeres. 

Como todo cambio, el creciente alargamiento de la longevidad tiene un impacto significativo sobre nuestras sociedades en todas sus escalas, desde el terreno del crecimiento económico, la sostenibilidad presupuestaria, la asistencia sanitaria y los cuidados de larga duración, hasta el bienestar o la cohesión social. Estas implicaciones se traducen en nuevos retos que crecen a gran velocidad, y que debemos ser capaces de abordar y solventar para limitar sus consecuencias negativas y convertirlas en oportunidades. 

Para ello, es necesario recurrir a nuevos enfoques y adecuar las actuales políticas a un nuevo paradigma social, en el que la pirámide poblacional europea se ha invertido, para dar prioridad a los más mayores. Y eso es, precisamente, lo que pretende el Libro Verde del Envejecimiento, iniciar un debate en torno a algunas de las principales cuestiones que surgen con el aumento de la esperanza de vida y las opciones que ésta nos brinda. 

Envejecer de forma saludable y activa 

Si vivimos más años, es importante que tratemos de hacerlo cada vez mejor. Por eso, es fundamental fomentar políticas que defiendan estilos de vida saludables, que incorporen en nuestras rutinas (desde jóvenes) buenos patrones de consumo y nutrición, y hábitos de vida activa, en los que las actividades físicas y sociales sean prioritarias y que traten de adoptar medidas proactivas capaces de ayudar a detectar y evitar posibles enfermedades. 

Además, el envejecimiento saludable y activo de la población se ve reflejado de manera muy positiva en el mercado laboral, en las tasas de empleo, en nuestros sistemas de protección social y, como consecuencia, también en el crecimiento y la productividad de la economía. 

Formación para alargar la vida laboral 

Dejar de excluir a los sénior del mercado laboral y prolongar su vida activa se ha vuelto crucial para mantener el sistema productivo actual. Y, para ello, necesitamos acabar con la discriminación, fomentando la inclusión de los mayores en el trabajo con estrategias y políticas empresariales que lo avalen y que apuesten por la formación y el aprendizaje continuo, pues es la única manera eficaz de mantener actualizadas las capacidades y conocimientos laborales de los empleados más antiguos en un mundo que se encuentra en constante evolución. 

La educación, en cualquier etapa etaria, no solo mejora la empleabilidad, dándonos la opción de mantenernos activos más tiempo, sino que nos permite transicionar entre puestos de trabajo, avanzar profesionalmente y mejorar la productividad y la satisfacción laboral. O lo que es lo mismo: hacer que nadie nos impida seguir trabajando, si es lo que queremos. 

Garantizar una jubilación de calidad 

Una vida más larga requiere también revisar los sistemas de pensiones. ¿Están preparados para afrontar el rápido envejecimiento de la población? El mayor número de pensionistas y la menor cantidad de personas en edad de trabajar suponen un desafío a la hora de mantener unas retribuciones adecuadas, justas y sostenibles para todos. 

¿La respuesta? Vidas laborales más largas. Pues si vivimos más años y con mejor salud, parece natural que también trabajemos más tiempo. Además de otras medidas como limitar las jubilaciones anticipadas, establecer el derecho de trabajar más allá de la edad de jubilación o  flexibilizar los regímenes de pensiones. 

Adaptar los servicios a las nuevas necesidades 

Aunque nuestra calidad de vida sea cada vez mejor, hacernos mayores siempre implica enfrentarnos a algunos requerimientos derivados de la edad. Entre ellos, la posibilidad de contraer determinadas enfermedades o una mayor fragilidad y esto aumenta la necesidad de asistencia sanitaria, de cuidados de larga duración u otros servicios asistenciales y de apoyo, así como de habilitar las viviendas, los medios de transporte e, incluso, los puestos de trabajo. 

Esto es, además, una oportunidad para todos aquellos (empresas y emprendedores) que puedan ofrecer soluciones en las diferentes áreas. 

Y es que el aumento de la longevidad es un importante reto a varias escalas, pero que abre un sinfín de posibilidades para darle la vuelta y hacer de esta nueva realidad un logro para la economía de nuestras sociedades. ¿De verdad vamos a desaprovecharla?