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Los años nos dan experiencia, sabiduría y ese poder para gestionar nuestra salud emocional hasta el punto en el que sí, somos más felices

La felicidad de los sénior

Los años nos dan experiencia, sabiduría y ese poder para gestionar nuestra salud emocional hasta el punto en el que sí, somos más felices.

Aunque como sociedad acostumbramos a asociar el envejecimiento con el deterioro del cuerpo y de la mente, los avances biomédicos en materias de longevidad confirman lo contrario: con la madurez, nos volvemos más eficientes, más determinados y somos capaces de tomar mejores decisiones. Además, lidiamos mejor con la resolución de problemas. Pero, de entre todas las ventajas que tiene cumplir años, la más importante es que con la edad nos sentimos más felices.

Ya has aprendido qué te hace sentir bien y qué no lo hace. Sabes lo que quieres y tienes la libertad de decidir en qué invertir tu tiempo, a quién dedicárselo o cómo hacerlo. La experiencia te da los argumentos necesarios para priorizarte a ti y a tu salud mental, sabiendo que este será el principal elemento que te ayudará a sentirte pleno. O, en otras palabras, feliz. 

Cuida tu felicidad, prioriza tu salud mental

Igual que cuidarse, mantenerse activo, practicar deporte de forma regular, llevar una alimentación sana y equilibrada o mantener las relaciones sociales, envejecer de forma saludable implica cuidar nuestra salud mental.

Los últimos años han sido un empuje en lo que a salud mental se refiere. Hemos tomado consciencia, como sociedad, de la relevancia que esta tiene en nuestra salud en general y los innumerables beneficios que puede tener un buen equilibrio emocional. En la Guía del antienvejecimiento, Jóvenes con canas, se exponen los principales pilares que debemos tener siempre en cuenta para estar en armonía con nuestras emociones y tener una buena salud psicológica. Son tres:

  1. Tener siempre buena actitud
  2. Buscar la felicidad
  3. Controlar el estrés

Haciendo, sobre todo, mucho hincapié en esta última. Porque nos movemos en la cultura de la inmediatez, vivimos muy deprisa. Tanto es así, que a veces estamos estresados y ni siquiera somos conscientes de ello. Más de la mitad de los españoles (un 60%) declara haber tenido problemas de ansiedad en algún momento de su vida y hasta un 34% confesó haber sufrido depresión. Y otro tanto no lo sabe o decide no acudir al médico.

Y si hay un mérito que nos da la edad, y que podemos destacar en este punto, es nuestra capacidad para saber detectar cómo nos sentimos. La responsabilidad y la prudencia de la madurez nos permiten, además, perder el miedo a dejarnos ayudar, a mostrarnos tal y como somos, a veces vulnerables, como cualquier ser humano. Así nos lo aconseja el doctor Ángel Durántez en esta guía, “Aceptemos que la vida está llena de momentos buenos y malos. Y sufrimos también con los reveses del destino. Eso nos humaniza y, si se canaliza bien, nos hace todavía más fuertes”.

Vivamos más y más felices

La evolución de la pirámide invertida y la ciencia nos han dado la oportunidad de aumentar nuestras vidas durante largos años. Cómo los aprovechemos depende de nosotros. No se trata de vivir más años, sino de hacerlo mejor: con unas facultades físicas y mentales buenas para poder disfrutar de esos años de forma plena y feliz. Y es que nos queda mucho por aprender, y con ello mucho por vivir.